Negación vasca radical del capitalismo mundial

SEXTA CINTA: DONDE SE EXPLICA CÓMO RECIENTEMENTE KAS PARECE HABERSE ENFRENTADO CON EL ENTERO MUNDO REIVINDICANDO EL IDELA COMUNISTA

El enérgico propósito de la independencia y la exigencia de un estado propio

Escucha como piensa KAS el futuro de Hegoalde:

"La última fase aquí analizada empieza con el ejercicio real del Derecho inalienable a la Independencia Nacional. El Derecho de Autodeterminación sólo tiene sentido y lógica si explícitamente reconoce e incluye la opción independentista. Lo pierde y deviene fuerza desestabilizadora e involucionista si genera ambigüedades, dudas, obscuridades e imprecisiones en la cuestión central de asunción por el Estado y puesta en práctica en un plazo negociado de la independencia votada mayoritariamente. Y se convierte en un instrumento agresor y de guerra invasora si, dejándose de ambigüedades, niega toda vía independentista.

Tres posibilidades ciertas y dependientes de la correlación de fuerzas lograda en las fases anteriores. Serán las fuerzas sociales, sus aciertos y errores, las que saquen adelante, estanquen o hagan retroceder la paz y la independencia nacional. Por eso nosotros no podemos ni queremos dar una visión mecanicista y lineal del futuro. Mucho menos una visión pobremente economicista. Por eso valoramos en su importancia la conciencia nacional, política, social y económicamente expresada mediante los instrumentos democráticos citados. Es más, ningún proyecto económico por brillante que sea podrá nunca materializarse si carece de la visión global y antes que nada política del mal llamado "problema vasco".

La independencia del mañana nace del hoy y del ayer. Hoy existen alternativas de producción racional, coherente y equilibrada; de ahorro y planificación administrativa; de descontaminación y limpieza del hábitat y ecosistema dentro de un modelo de calidad de vida, de desarrollo cualitativo integrado en la naturaleza; de contactos internacionales entre los pueblos y de relaciones solidarias, de hermandad entre y con fuerzas emancipatorias. Esas alternativas reales multiplicarán exponencialmente sus capacidades liberadoras en otro contexto y marco jurídico-político. Sólo basta responder a una pregunta: ¿qué haría nuestro Pueblo hoy mismo si además de disponer del autogobierno suficiente tuviera en su Banco Nacional Vasco por ejemplo un billón de pts. extra devuelto o no expoliado por el Estado opresor español?.

Mienten quienes afirman que no existen otros medios que no sean los irracionales y caóticos que nos han llevado a la situación presente. Existen esos medios, sólo la ignorancia o la maldad se empecinan en negarlo. Existen sistemas populares de autodefensa que no tienen nada que ver con los ejércitos masivos, caros, ineficaces, tentados al autoritarismo y machistas. La mejor, más democrática y barata forma de defensa de un Pueblo libre es su libre voluntad de seguir siéndolo adoptando los medios, tácticas y sistemas globales e interrelacionados que estime y decida en mayoría aplicar.

Todo eso existe. Hace falta la voluntad política de aplicarlo midiendo sus costos, consecuencias y efectos acumulativos a medio y largo plazo. No hipotequemos el futuro de nuestras generaciones posteriores; no nos comamos su pan, pudramos su tierra y matemos sus flores. Queremos legarles y legar a la Humanidad una Euskal Herria nueva. Por eso somos independentistas y socialistas. Por contra, la burguesía regionalista sólo tiene el deseo frío y apátrida del dinero. Los Estados opresores tienen además la brutalidad asesina de su Capital interno y de sus alianzas y obligaciones externas. Las transnacionales cosmopolitas y nómadas, esquilmadoras de pueblos, clases y sexos, arrasadoras de la historia humana, sólo buscan su beneficio de hoy a costa del caos de mañana.

La independencia como proceso engarza el presente con el futuro. No es un acto de fuerza, una imposición de la minoría sobre la mayoría. Es la consolidación procesal de una consciencia colectiva y ampliamente mayoritaria. La prioridad que concedemos a la decisiva intervención popular es la base para definir el núcleo del futuro Estado vasco. Ahora que la mundialización económica, la dictadura de las transnacionales y el incontrolable poder de los capitales financieros endurecen sus choques con la tendencia a la continentalización de los tres bloques imperialistas, ahora es precisamente cuando adquiere pleno y nuevo sentido el concepto de Estado.

No hablamos de un Estado aislado, autárquico e incomunicado, que resista en su soledad suicida. Ni podemos ni queremos caer en futurismos numantinos. Sabemos que nuestra fuerza y futuro depende tanto de nuestra decisión democrática como de nuestra capacidad internacionalista e innovación creativa hacia una forma de vida cualitativamente superior. Pero sabemos que sin los imprescindibles derechos de autodefensa global, política, económica, cultural y también militar, sin esos instrumentos centrales y definitorios a todo Estado, se reducirán grande y peligrosamente nuestras posibilidades de vida pacífica. Sin esos básicos poderes de autogobierno seremos pasto de las transnacionales, del capital financiero o de otras fracciones burguesas.

Las presiones y chantajes económicos, tecnológicos, informativos y políticos en general acabarán con Euskal Herria si carecemos de independencia y capacidad dineraria.

Sabemos que los Estados varían con la historia, cambian, se amoldan a las nuevas realidades. Sabemos que los Estados burgueses clásicos, los que sustentaron el auge del capitalismo histórico, fueron muy diferentes a los Estados absolutistas tardo feudales y éstos a los feudales, por no retroceder a las administraciones imperiales. También sabemos que los Estados actuales ceden ante los empujes demoledores de la mundialización económica y la continentalización de las estructuras administrativas de los tres bloques imperialistas.

Resulta cínico que los opresores, asesinos defensores de su Estado exclusivo, nos llamen arcaicos por pretender dotarnos de un Estado propio. Si tan convencidos están de que ya todo Estado es una anacronía, como aseguran sus propagandistas, que sean consecuentes y disuelvan su máquina de terror. Nosotros no podemos disolver lo que no tenemos y tampoco construiremos un Estado como el suyo.

Queremos y necesitamos otro modelo, otra forma de relaciones sociales y humanas. Son ellos quienes sostienen maquinarias de muerte, tortura, burocracia inepta y corrupción generalizada. Si históricamente son incomparables los Estados revolucionarios con los reaccionarios pues los unos, fueran burgueses contra monárquicos o socialistas contra burgueses, defendían la democracia y creatividad contra los otros, menos se puede juzgar a los futuros Estados de las naciones oprimidas mediante el sucio espejo de los actuales Estados opresores.

Es fútil especulación precisar cómo y por qué será nuestro futuro Estado. Sabemos lo que no queremos y no seremos. Sabemos algo, lo suficiente y necesario por ahora, de lo que sí tenemos que ser. Ninguna burguesía, ningún Estado capitalista puede darnos lecciones y mucho menos los peleles regionalistas que han fracasado en todo menos en vivir en la humillación. La independencia vasca es necesaria porque es posible. No es un sueño irrealizable. Lo que es manifiestamente imposible es salvar Euskal Herria dentro de "España" y "Francia". No reivindicamos lo imposible. Hacerlo es fraseología que oculta la cruda realidad y las medidas necesarias.

Nuestro modelo de construcción nacional es realizable. Lo verdaderamente imaginativo y creativo no es pedir lo imposible sino construir lo que es necesario."

¿Te das cuenta de que no hay en el documento de KAS ni el más mínimo asomo de liquidacionismo, de dejación o desmayo en la reivindicación enérgica, firme y razonada de la independencia vasca y en la reivindicación de un Estado propio?. Recuerdo ahora mismo la firmeza y rotundidad con que un oficial del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (el capitán Cristóbal) contestaba en una entrevista periodística realizada en una base de la selva Lacandona: "Vamos a crear un Estado con nuestra propia organización económica. Primero comenzaremos por alimentar a la gente; cultivaremos la tierra para que haya comida. Todos van a tener tierras; se va a acabar que unos tengan tierra y otros no. Eso es lo que pide la población".

Si repasas un par de veces esos párrafos que te acabo de leer comprenderás bien dos cosas. En primer lugar por qué en la página 29 del documento de KAS se afirma en mayúsculas y con tamaño de letra mayor que el del resto del texto que:

"LA INDEPENDENCIA ES UNA NECESIDAD. No existe otra definición."

Y en segundo lugar que se mantiene firmísima, mediante esa enérgica renovación de la reivindicación por KAS de la independencia nacional vasca, la componente nacionalista vasca de aquella simbiosis alumbrada por la V Asamblea de ETA.

KAS se identifica en la continuidad de la lucha por el comunismo